El motochorro que robó nueve veces en tres horas pero sigue libre.

Leandro Bazán, de 27 años, protagonizó un raid delictivo furioso en septiembre de 2018. El fiscal Campagnoli pide que esté preso

El viernes 7 de septiembre de 2018Leandro Santiago Bazan, de 27 años, se puso su casco negro y se subió a su Yamaha XTZ azul. Como si intentara batir un récord, comenzó un raid delictivo que lo llevó a cometer nueve robos en menos de tres horas.

Lo hizo a lo largo de ocho barrios porteños, desde Recoleta hasta Flores, y fue capturado luego de chocar en Villa Urquiza. A pesar de que todo lo denunciado por las víctima como robado estaba en su poder, una nota publicada este martes en el diario La Nación dio a conocer que Bazán permanece en libertad por decisión de la Justicia.

Bazan es oriundo de Monte Grande.Había declarado en los últimos tiempos un domicilio fiscal en el barrio de Palermo. Tuvo algunos trabajos a lo largo del tiempo, primero en una casa de comidas, luego en una conocida cadena de supermercados, aunque sin ningún empleo en blanco en los últimos cuatro años.

Más allá del raid de septiembre de 2018, Bazán es imputado por un total de doce hechosen todo el sistema penal. Dos de ellos –ocurridos el 13 de abril en Núñez y Palermo– ya llegaron a la instancia del juicio oral: espera en libertad el debate que tiene fecha para fines de febrero.

El juez Pablo Ormaechea , titular del Juzgado en lo Correccional y Criminal N°18, no dictó la prisión preventiva contra Bazan, a pesar de que para los fiscales intervinientes existe el riesgo de fuga, dada la cantidad de víctimas y sobre todo de la magnitud pena -el máximo supera holgadamente los ocho años de prisión- que enfrenta el acusado.

El fiscal José María Campagnoli, que tomó participación a partir de la causa por los dos robos del 13 de abril pasado que derivaron en un juicio oral, apeló la decisión de Ormaechea de no dictar la prisión preventiva, al procesar al acusado por los nueve hechos del 7 de septiembre último.

Pero de todo, de los doce hechos en los que se lo involucra, lo que más llama la atención es que nueve de ellos, la mayoría de los que se le imputan, hayan ocurrido el mismo día y en tan poco tiempo.

Entre las 19 y las 19.30 de aquel día, Bazán interceptó a su primera víctima, a la vista de todos y en una zona concurrida de la Capital. M.Z. caminaba por la avenida Coronel Díaz en dirección a la calle Paraguay, cuando un hombre con casco negro, que manejaba una moto del mismo color, subió a la vereda y le arrebató casi sin detener la marcha su Motorola C3 Plus. La víctima tardó unos segundos en entender lo que ocurría, mientras veía cómo la pantalla de su teléfono se alejaba a toda velocidad por calle Paraguay.

Tan sólo media hora después, R.E.S.S., declaró que ese viernes a la noche cerca de las 20 horas caminaba por la calle Senillosa desde la avenida Rivadavia hacia San Juan cuando una persona con casco negro colocado se subió a la vereda con la moto en la que se desplazaba, le arrebató su teléfono celular Samsung A5 negro, el que formaba parte de la flota de la Unión de Trabajadores de la Educación de la que es empleado, y se dio a la fuga.

G.J.R., la tercer víctima, denunció que entre las 20.30 y las 21 horas estaba parado en el cruce de las calles Moreno y Lima, cuando nuevamente una persona que llevaba casco negro se acercó a la vereda con la motocicleta en la que se desplazaba, le quitó su celular Motorola y escapó.

Sólo 10 minutos después, el hombre de negro volvía a atacar en la ciudad de Buenos Aires. Esta vez fue en el cruce de la avenida Garay y el pasaje Antequera, donde H.G.B.A.caminaba mirando absorto la pantalla de su  Samsung J1, cuando nuevamente un hombre con un casco negro -según describió en su denuncia- lo empujó y tomó su aparato antes de darse a la fuga en una moto oscura, que a diferencia de los hechos anteriores, declaró manejaba otra persona.

J.A.P. precisó que cerca de las 21 horas estaba caminando por la avenida Asamblea al 800, entre los pasaje El Comercio y Del Progreso, con su Iphone X negro en la mano y una persona que llevaba casco negro se subió a la vereda, se lo sacó de la mano y se perdió con su moto entre los autos. El tiempo entre un robo y otro era cada vez menor. Bazan quizás sabía que ya podían estar buscándolo y que no le quedaba mucho tiempo.

Por la avenida Juan B. Justo cerca de su cruce con al calle Mercedes a las 21.10 horas iba N.A.V., cuando el modus operandi que desconocía pero que se venía repitiendo por toda el territorio porteño lo tuvo como una nueva víctima. Un desconocido de casco negro se subió con su moto a la vereda, le arrebató su teléfono LG y escapó sin mediar palabra.

En este punto la diferencia entre un robo y otro ya era de 10 minutos. El asaltante, si es que efectivamente era Bazán, apuntaba a todo teléfono que veía en la mano de algún peatón distraído. Alrededor de las 21.20, M.B.G. se encontraba caminando por el cruce de laavenida Nazca y la calle Felipe Vallese cuando la sorprendió un hombre a bordo de una moto oscura, de casco negro, que se montó a la vereda y le arrebató de la mano su Samsung J7 Prime blanco, para luego acelerar.

A las 21.30, en la intersección de la avenida Beiró y calle Gavilán, fue A.F.G. quien sufrió la misma secuencia del resto de las denuncias: una persona que llevaba casco colocado se subió a la vereda con la motocicleta negra en la que se desplazaba, le quitó el teléfono celular Huawei que tenía en su mano y se fugó. En los partes policiales apenas son los modelos de los celulares y las direcciones los que distinguen los hechos. Siempre es la misma mecánica.

S.B.R.D. se convertiría en la última víctima a las 21.50 en el cruce de las calles Boyacá y Bacacay. El delincuente se hizo con su Samsung Grand Prime blanco y otra vez se dio a la fuga con destino incierto. Curiosamente al repetir por primera vez un barrio en las casi tres horas que duró su raid, como si hubiera roto una cábala que teminó cambiando su suerte,chocó en Villa Urquiza y lo atraparon.

Fue en la intersección de Constituyentes y La Pampa, en Villa Urquiza, donde Bazan chocó con un automóvil. En el bolso color negro que llevaba se encontraron once celulares, las piezas a partir de las que se comenzó a desandar la carrera delictiva que había desplegado el hombre de 27 años por toda la Capital Federal, a partir de las denuncias de las víctimas.

De los once teléfonos, diez estaban bloqueados, pero hubo uno de ellos, el robado en San Cristobal, perteneciente a H.G.B.A., que no lo estaba. Fue así que integrantes de la Policía de la Ciudad tomaron contacto con N., esposa de la víctima, quien confirmó que a su esposo le habían robado ese teléfono el día anterior. Fue cuestión de tiempo hasta hacer coincidir los modelos de los celulares, con las denuncias de las últimas horas.


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